lunes, 4 de julio de 2016

“BASTA DE BACHAQUEO INFORMATIVO” GABRIEL RODRÍGUEZ @GABÓGENO

“Basta de bachaqueo informativo”.

El periodismo se ha convertido con los años, en uno de los oficios profesionales más peligrosos de las sociedades latinoamericanas. Pareciera, que el nuevo concepto de información, se ajusta a una entidad doblegada a intereses doctrinarios.
            Ayer, leí un material publicitario que decía “basta de bachaqueo informativo”, idea del medio periodístico Caraota Digital. Al reverso del mismo decía “gente que da la cara por la noticia”. El neologismo “bachaqueo”, que confieso no es de mis favoritos, en este contexto metafórico, fue sublime. Categórico en su acepción detectivesca.  
Viví de niño un hermoso fenómeno. Mi familia compraba decenas de corpulentos periódicos, y escogían entre la variedad, la forma más expedita de cómo le echaban a uno el cuento. Hoy día, no sólo son escasos los rotativos, sino que una mordaza opaca el brillo académico de quienes cargan con el peso de la imparcialidad. Algunos, emplean el término “palangre” para referirse a esta modalidad oculus rift, con la que laboran ciertos pregoneros de la comunicación.   
Por ende, el ciudadano bien informado, a quien urge la noticia del momento, ha tenido que buscar otras opciones para poder mantenerse al día. Un viacrucis lo lleva de medio en medio, para obtener una visión pulcra acerca de la realidad. Una perenne búsqueda de la verdad. Una veracidad que se ha vuelto peligrosamente escurridiza.
Tal praxis, convierte a la noticia veraz en un producto regulado. En un artículo de primera necesidad. Obligando al pueblo a “bachaquear” información de calidad, como quien persigue durante semanas un desodorante, harina o papel higiénico. Bachaqueo informativo, quién lo diría. Que en las tierras de Ottolina, Otero Silva y Uslar Pietri, se deba sufrir para hallar unos cuantos gramos de verdad.
Los periódicos figuran cual estanterías: vacuos, fútiles. Escasos de libertad. Desabastecidos de diafanidad. Sin embargo, esta penosa práctica que maquilla el acontecer noticioso del país, no abarca a todos los actuantes de tan insigne oficio.
Están los periodistas que cumplen con el pleonasmo de “comunicación social”, esos que deben su responsabilidad de corazón. Y mejor aún, existe la población que entiende la calidad de una noticia no en su premura —respetando los factores de interés noticioso—,  sino en su fondo. A estos últimos debo mi fe, por la próxima extinción de esta fatua subclasificación del “bachaqueo”.
Rodríguez R. Gabriel J.
gabrielrodrod@gmail.com
gabogeno.blogspot.com
Fb/Tw/Ig/Snap/Medium: Gabógeno


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