viernes, 5 de junio de 2015

¡Con los pañales que te di!

La aberración más curiosa de esta carestía de productos, es la red de pretextos exigida para la obtención del bien. Y es que cuando se hacen esas colas interminables, desde el alba al ocaso, se podría intuir que hay garantía, de que el producto será despachado: huelga decir que no siempre es así. Pero más cumbre aun, son los requisitos de control exigidos, en donde – se recalca - la cédula de identidad no debería ser uno, ya que la gente debería salir siempre con esta. Debería.

Bien ¿Qué ocurre cuando el rubro son los pañales? Además de soportar, seriales con marcador en la piel – cual judíos en la era nazi - trueques, listas, cantidades por personas, propaganda descarada del bachaqueo, entre otras exigencias, y sine qua non, debe estar a juro la madre del niño. Quien para afianzar su identidad debe portar, Partida De Nacimiento del bebé, o en su defecto fotocopia. ¡Pero atención!, el papel sellado debe tener fotocopiado y visibles, la numeración de cada línea, firmas de funcionarios y estampillas, si no, no aplica.

Con la aparición del flagelo del bachaqueo, estas medidas se han fortificado. No conforme con lo anterior, la madre debe tener al niño en brazos: ¿algún día llegaremos a presentar la prueba del talón? ¿Se llegará al punto en donde el funcionario lea la partida, y le pregunte al bebé si realmente ese es su nombre? ¿Si las personas que lo acompañan son sus padres? Cristo redentor.

Ahora ¿Qué pasa cuando es el padre quien acude a la compra?: ¿Deberá llevar prueba de ADN? Si lamentablemente ocurrió la desaparición física de la madre ¿Deberá consignar el acta de defunción? ¿Fotos de la madre dentro del ataúd, y en vida con el neonato? ¿Y si murió dando a luz? ¿Deberán llevar las cintas satinadas de las coronas regaladas a la occisa? ¿Y si se les cayó la escarcha? Tamaña locura.

Otra hipótesis: padres divorciados o separados ¿Cédula original del padre, mas fotocopia legible de la madre? ¿Bien? No, eso no prueba nada: ¿Fotocopia del documento de identidad del nuevo cónyugue de la madre? esto para las pertinentes pesquisas en redes sociales. Bendito Dios. Si la ruptura fue por algún affaire ¿Sentencia del Tribunal Supremo de Justicia por adulterio? ¿Pruebas y material audiovisual del episodio?

Aunado a todo, se presume hacer una auditoría de uso y consumo del producto ¿Llegará el momento que debas llevar los pañales usados del paquete gastado? ¿En el contenido, habrá algún análisis métrico fecal? O, ¿tipo muestras de heces? ¿Y si escasean los colectores?

La asfixia te acorrala, y decides, volver a la antigua: pañales de tela. Te despreocupas y te acuestas a dormir. A golpe de dos y media de la madrugada, con una fuerte arritmia y de sopetón, te levantas de la cama y te das cuenta que milagrosamente ese día también admiraras de pie, desde el alba hasta el ocaso: pues tampoco tienes detergente. Dios proveerá
Rodríguez R. Gabriel J.
@Gabo_rodriguez3
Gabógeno

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Aforismo: ¡Arroparse hasta donde dé la cobija!

El poder de este axioma, es inconmensurable. Simultáneamente transita entre el desparpajo, la disolución sensorial y racional. Se cuela entre las comisuras del psique y se hace del pensamiento colectivo, en el que se convierte en una herejía, el hecho de querer aspirar un poco más. Es una limitación que confina los logros, a un percentil social  prefabricado, y coloca los objetivos al margen de un estatus mancomunado. 

Pensar más allá, es como irrespetar cuanto de mediocre tenga otro. A groso modo, este decir es una encarcelación verbal, que aprisiona las riendas del crecimiento social. Se roba el alícuota de factibilidad de anhelar una mejoría, secuestrando los cimientos de un pensamiento progresista. Lo peor de este flagelo es que en casos, suele ser hereditario. En criterio propio, es la mejor forma de enclaustrar en una frase a la marginalidad – acotando que marginal viene de margen, y no de ningún estatus urbanístico rural, como se acostumbra a relacionar -. “Arroparse hasta donde de la cobija” es sencillamente vegetar. Es disponerse a enmudecer los sueños y utopías paralelamente a como fenece el desarrollo. Es el síncope perenne que inmortaliza el desdén y te deja en coma, absorto en el detritus social, en el rellano en donde las ideas deciden no materializarse. 

Hay una filosófica idea de la que me he hecho: La luz quiere entrar por los recovecos de la casa, pero hay mucho desdén y comodidad como para pararse a abrir la ventana. Hay gente que optó por vegetar. No les culpo; no todo el mundo sabe fajarse para obtener metas propias, por méritos propios. No todo el mundo se tiene fe. Debemos evitar la multiplicación de un letargo de zombis pedigüeños con la consigna: dame. 

Me niego a aceptar que en esto nos convertimos. No me lo permito. El agua ha dado al tope, el cántaro está casi a reventar. Dichosamente a uno nunca le falta Dios, y como antítesis, hay casos de gente que se olvidó de la cobija y salió a conquistar al mundo. Hay gente señores, que decidió venir al mundo a pasar por la vida, y no a que la vida pasara por ellos. Personas especialistas en romper el miedo, sin abusar del equilibrio. Compatriotas que no esperaron oportunidades, sino que generaron las condiciones. 

Debemos liberar las ideas que la vocación nos confiere, para así transitar la vida en lo que nos gusta, y de esta manera emanar bienestar. Atreverse y arriesgar. Y como alguna vez no recuerdo dónde leí: insistir, persistir, resistir y nunca desistir. Adoptar los ejemplos de prácticas exitosas –éxito no es necesariamente sinónimo de dinero – podría modificar el rumbo socio cultural que lamentablemente Venezuela está experimentando. Fungir como los líderes pensadores responsables de generaciones futuras. El ejemplo, es un excelente método de enseñanza. Ser o no ser alguien en la vida también depende de la abolición de la fulana cobija.
Rodríguez R. Gabriel J.
@gabo_rodrìguez3
Gabógeno

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Aforismo: ¡Esto es Venezuela!

Siempre defiendo mi desacuerdo con algunas frases y salidas a determinadas situaciones del quehacer ciudadano. Observo el uso de estas, como un acto de repudio a la intensión de medrar, de la sociedad venezolana. Es un germen que aniquila ese positivo Efecto Pigmalión al que todos tenemos derecho. No es secreto, que la actitud del ciudadano común, ha decaído considerablemente. Por la variopinta gama de razones y causas que sean, se ha desplegado en el sentir del bravo pueblo venezolano, una especie de neblina sombría que envuelve a una vasta mayoría. Bien ¿Cuál es el punto crítico de esta ceguera? Justificar el mal obrar con estos axiomas. Esto aviva la ignorancia. 

En numerosos cenáculos, cuando comentaba a la gente en la calle, esta óptica, muchos me dijeron, que una de las cosas más puras y bonitas del venezolano, es su habilidad dicharachera. Pues bien, el cuestionamiento no va dirigido a nuestra genialidad en parir aforismos - que dicho sea de paso es rica y apoteósica - sino a su uso nefasto, desmedido e inadecuado, como respuesta a algunas situaciones. En esta primera entrega ejemplificaré con una frase que se ha hecho viral: “Esto es Venezuela”. Esta sentencia denota un atisbo de patriotismo admirable. Pareciese que fuese dicho, con el mismo proselitismo usado por Leónidas contra aquel emisario persa: “Esto es Esparta”.  Tristemente no se oye en ese contexto. Por el contrario - afianzando aquello del uso nefasto, desmedido e inadecuado – es frecuente escuchar esta máxima, cuando queremos hacer saber, que aquí – en Venezuela - hacemos lo que nos dé la gana. Más grotesco si sumamos que esta frase siempre viene acompañada con una perversa carcajada de mofa. 

Es inaceptable ver como una nonada, el uso de estos adagios, para justificar actos  como estacionarse en las aceras, comerse la luz roja en los semáforos, estacionarse en el rallado peatonal,  lanzar basura en ornamentos, esparcir excremento de animales domésticos en la calle, adelantarse en las colas, micciones en espacios públicos, en fin, solemos vincular nuestros dotes de mal ciudadanos, al hecho de que “Esto es Venezuela”. Es aberrante la situación social del país. Soy fiel creyente del poder de la palabra. Entonces, si tergiversamos cada cosa que decimos, y la espetamos con el auspicio de que nos queda bien, puesto que es “chistoso”, jamás lo consideraremos error y sin duda se enclavará en el psique del colectivo. 

¿Cuál es el afán? Me duele en el alma esta mujer llamada Venezuela. Pues, convencido estoy del género de mi terruño. Este país, mi país, sin duda alguna es mujer. Fémina de tuétanos duros, dama sufrida y engañada, pero también la típica madre soltera con guáramo, que sale adelante en conjunto con todos sus hijos. Sus treinta y dele millones de hijos.
Lcdo. Rodríguez R. Gabriel J.
Gabógeno

@gabo_rodríguez3
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martes, 20 de enero de 2015

“Fin de la Campaña”
(Acróstico)



Para: Jose María “Kakay” Rodríguez

Jefe: justo el momento, hora de descansar
Obtuvimos de ti hasta lo imposible de dar.
Siempre un ejemplo integro, digno de trascender
En este día que nos faltas, nos cuesta mucho entender.

Mucho hiciste Gran Guerrero, con tu avasallante fortaleza
Aun aquí se extrañan, tus virtudes y proezas
Ruda esta opresión que coarta nuestro pecho
Indispuestos de entender, que “lo hecho ya esta hecho”
Amor hermoso, amor paterno, amor infinito, amor eterno.

Kilómetros de historia, pundonor y disciplina
Arrastraste a tus tropas al deber ser de tu consigna
Kan y Rey para siempre, hoy día mi oído extraña:
Aló jefe, Bendición: ¿qué hace?: En Campaña hijo, en Campaña.
Ya te fuiste viejito, gracias por tanto amor bonito.

Recordarte es producir un torbellino emocional
Oscilando cada gesto de tu “Marca Original”
Divinos momentos, respuestas concisas
Respeto, Aprendizajes, lágrimas  y risas
Indudablemente un inmenso ciudadano
Gran padre, gran amigo y excelente hermano
Un sinfín de cualidades un Luchador modelo,
E indiscutiblemente “El Mejor de los Abuelos”
Zafra digna inmortaliza su buen Gen,  Hasta siempre jefe: Protégenos: Amen.

Diciembre 2009
Lcdo. Rodríguez R. Gabriel J.
@gabo_rodriguez3

Gabogeno

lunes, 19 de enero de 2015

“Mi pequeña deidad griega”



De los placeres de la vida, como comer, dormir, entre otros que no tienen razón de ser citados en este texto (Risas), está indudablemente: Conocer. Conocer gente. Pero cuando, esta gente a conocer, posee sus propios encantos, virtudes y detalles, hacen que las mismas se queden tatuada en el alma para la eternidad. Probablemente nuestro contacto no haya sido tanto como el que hubiese querido, pero en las distintas tertulias, platicas y cenáculos que compartimos, puede sustraer de ti diferentes facetas y lujosas cualidades, que a su vez también me llevaron a aprender, pues dicho está demás, la vida es un eterno aprendizaje, avalado en una eterna toma de decisiones: o como dice uno de mis libros favoritos “Tal vez esto sea la vida, una consecución de momentos que mueren”. 

Entre lo mas recordado, las risas producto de un perenne pseudo cortejo diario que virtualmente desencadenó en mi repentina adopción de una barba mal trecha, desarreglada y desalineada, para parecerme a aquel perro domestico que los cuentos de hadas recuerdan como feroz (Risas). 

Los aportes musicales fueron igualmente clave, en el desenvolvimiento de esta amistad, antagónicos a mis gustos y aburridos valores, pero tu forma de postularlos con esa chispa única tuya, fueron el toque (Muchas gracias, algunas aun reposan en mi MSD, las uso para el Running). 

Libros, merengadas, helados, cafecitos, cocadas forman parte del aporte bohemio y gastronómico, con el que me quedo de ti. Tu evidente y protuberante sentido del humor, más la enfermiza adicción a las fotografías auto enmarcadas (Selfies) contienen en sus intríngulis, otro folclórico pedacito de ti con el que tengo el gusto de registrarte en mi recuerdo.

 Sonrisas, carcajadas, antibacetrial, y esa cantidad de detalles en las que lamentablemente no fui tan reciproco como tu actitud lo merecía – me excuso – pero he aquí parte de las huellas que ha dejado tu paso frecuente en mí.  Imposible obviar el color de los bordes de tus medias, siempre jaladas desde dentro de las botas de seguridad, con tu frágil mano, para cumplir con la auditoria diaria de combinación de esta prenda: Loco es loco Lorena, entiéndeme, recuerda que soy un niño enfermo y las leyes me protegen (Risas).  

Tu siempre dispuesta intención a cooperar y a coadyuvar al logro de los objetivos es la parte laboral, con la que me quedo, y con la que me gustaría a su vez emular. Más sin duda alguna de los más relevantes rasgos “Mi pequeña deidad griega”, ese peinadito de corte helénico, que dibuja esa corona capilar que va confinando el redondel de tu cráneo, sujeta concéntricamente con algún artilugio de presión en la parte posterior de la testa, dándote los aires de la misma Helena de Esparta – O de Troya, como queráis recordarla – con el cual tanto te atosigué con mi evidente sana locura (Risas). 

Por esta entretenida lista de razones, hoy que nuestra frecuencia de trato comenzará a menguar notablemente, te escribo estas humildes líneas – cosa que la gente dice que hago bien: no les creo – para hilvanar un detalle muy somero, pero sentido y sincero, que puedas almacenar de mi de forma corpórea, pues creo que espiritual, como siempre, me he vertido y dado lo mejor de mí. 

Con la fe que esta conexión no se pierda nunca, y contando que los avatares de la vida y tu intención de siempre ser mejor, de materializar cada uno de tus sueños, te lleven a ser/hacer cualquier meta que te propongas en este segmento de existencia que nos hemos acostumbrado a llamar vida. Cada día nos debemos a la consecución de nuestros sueños, para así darle salida, y que cada mañana nos levantemos con la intención de incorporar sueños nuevos en nuestra jornada, pues soy de los que piensa, que este segmento de existencia, no es absolutamente nada, sin el poder de los sueños.

PD: me has asesinado con el porta-lápiz, ojala nunca se biodegrade, lo voy a conservar con el mismo cariño con el que te conservaré en exclusividad por los recovecos de mi mente.


PD2: Sé que estos momentos no son los más hermosos para ti, pues en este segmento de existencia, también la penumbra opaca nuestras sonrisas, sé que estas inmersa en el vahído funesto de los golpes del que mientan destino, como en estas situaciones cualquier palabra está demás, lo más que puedo ofrecerte, son mis fuerzas espirituales, que dicho sea de paso, siempre las has tenido, y por mi parte, siempre que las necesites, las tendrás.


Con todo el cariño de la tierra, y quizá de la vía láctea, siempre tuyo…
  
Lcdo. Gabriel Rodríguez
@gabo_rodriguez3
Gabogeno 

miércoles, 31 de diciembre de 2014

“Mensaje de Navidad”



Un deseo sincero de feliz navidad, se hace actualmente con municiones de fe inagotables, dado el deterioro y descomposición social, económica, política y sobre todo cultural, que aqueja a nuestro pueblo. Y cuando digo sincero, es que sean palabras marcadas, procesadas, meditadas, bien intencionadas, y no frases copiadas de la inmensa red. Así que en la medida que podamos, valoremos a quienes nos tomamos un tiempo en escribir y desear con sinceridad, lo que pareciera ser una utopía.

Ocurre que cuando escribo las entregas de Coprofagia Social en mi blog – si aún no las lees, sirva esto de invitación -, y se denota que el nivel de incomprensión social es exasperante, no dejo de ser un positivista y optimista empedernido. Todo esto de forma superlativa, cuando hablamos de mi terruño. Si me lees ahora quiero que sepas, que para mí es inmensamente importante ayudar a entender, que entre mis deseos de pascuas, está la prosperidad plena para ti y tu familia; pero también, como soy creyente de que el cambio real, se da desde los cimientos sociales, pienso que el hecho de que funjas como agente multiplicador de ejemplo y de fe, será el gesto que encenderá el desarrollo en nuestra amada Venezuela. Cosa que servirá como regalo, a un país – a mí me gusta llamarla nación, la hace más mujer -  que tiene doscientos años dando todo su esplendor, y recibiendo de sus hijos, solo migajas.

Lo que puedas transmitir como ciudadano, como padre, como madre, como guía es lo que hará que poco a poco  las generaciones en gestación, vayan depurando el gran daño social que hoy día nos oprime.

Mi deseo para estas ominosas navidades y consiguiente 2015, es que la próxima vez que lances basura a la calle, te acuerdes de ella. Deseo que cuando te sientes frente a un volante, y te detengas sobre el rayado peatonal, pienses en ella. Que cuando el daltonismo te ataque, y veas verde todas las luces rojas de los semáforos, reflexiones sobre ella. Me gustaría, que al ver la luz amarilla entiendas que si, bien es cierto es tu decisión acelerar o detenerte, pero sería mejor para ella, que la prudencia te pese más que el pie. Otro deseo, es que cuando veas que no está permitido girar en U, no lo hagas, es probable que lo hayan prohibido, porque otros pensaron como tú y hoy no viven para contarlo. Entre las otras cosas que realmente deseo, ojalá cuando saques a ese animalito, que seguramente tienes pues deseas compartir amor, y el mismo genere sus necesidades fisiológicas, que bueno sería que pudieses recoger estos desechos y apartarlo de las vías públicas, los otros también tienen derecho a conseguir calles, aceras y ciudades limpias.

¿Sabes que sería fastuoso? Que llevaras contigo toda la basura que produces a diario, y cuando llegases a tu casa lo vertieras en donde debe ir, y cuando cierres la bolsa, le dediques ese gesto a ella. Magnifico sería, que cuando leyeras “Prohibido botar basura en este lugar” no dejaras que la ceguera, te hiciese hacer lo contrario: ten cuidado, la ceguera es en segundo plano patológico, pero esencialmente es cultural, y ella, es muy culta allí donde tú la ves. Como me gustaría,  que la próxima vez que opacaras tus accionar justificando con lo soez del concepto Viveza Criolla, hicieras un ejercicio mental y compararas lo parecido que suena la palabra viveza, con la palabra vileza, y pudieses puntualizar lo diferente que son. Eso para ella sería un respiro.

Que cuando vuelvas a colocarte la camisa vinotinto o la gorra tricolor, no lo hagas por formar parte de una moda o de un movimiento, lo hagas pues no solo tu estas vestido así, sino también tu corazón y tu pensamiento. Que divertido es que te sepas toda la música llanera, galerones, gaitas y posiblemente villancicos, y que no atribuyas la grandeza de la venezolanidad a un mero acto de memoria. La música que oigas, no te hará ser más o menos venezolano, si la armonía que sale de tu boca no es igual a lo que demuestras con tus acciones patrióticas. Eso ella lo está viendo y escuchando.

Y es que ella, está tanto o más esperanzada que yo. Me imagino que ya le debe estar pegando el cansancio de tanto dar sin recibir. Si esta noche conservas la tradición de las uvas del tiempo, ojalá logres – antes de pedir, agradecer, al gran arquitecto del universo – desear y abogar mucho por ella. Por su recuperación, por su restructuración, rediseño y desintoxicación. Si administras bien, todo lo que pidas por ella, solo se llevará una uva. Para darle matiz factible a tus deseos, desde el mismo primero de enero estructura un programa de cómo hacer realidad – en lo posible – todo lo que enumeraras en tus deseos navideños. Para que el diciembre del año venidero, tengas doce nuevas metas que proyectar.

Mi mensaje navideño no es un castigo a la paremiología o lo autóctono de un pueblo, sino al uso descarado del desdén como máxima en la vida.

Una vez terminada la analogía con ella – Venezuela – me permito despedir estas humildes líneas, deseándote con el año 2015 sea un año de oraciones, bendiciones, reflexión y recapacitación, que la salud te sea plena y optima, que progreses en todos los campos y categorías a los que pertenezcas. Que financieramente hagas los ajustes necesarios, basados en el ahorro y la inversión, para que el dinero germinado, te permita vivir con holgura. Y por ultimo pero no menos importante, que el amor sea el motor fundamental de todas las piezas, para que de esta forma se siga alimentando tu inventario de sueños, que es el pilar fundamental de esta hechizante experiencia que representa el verbo vivir.  

Que el altísimo te proteja siempre, a ti, a tu familia y a nuestra querida Venezuela.
Feliz navidad y un bienaventurado 2015 colmado de paz, reencuentro y sosiego.
Te desea de todo corazón, tu siempre amigo

Lcdo. Rodríguez R. Gabriel J.
@gabo_rodríguez3

Gabogeno

domingo, 28 de diciembre de 2014


“Taller redentor de almas”

Con el susto intrínseco de cada toma de decisiones, él, un chico taciturno, cargado de sus maletas de sueños, se detuvo frente a la edificación. Exploró un poco ante la geometría de la misma. Algunos afables canes le fueron a recibir. Una cadena y el sonido áspero de su pendular rompían al espeso silencio. Leyó una inscripción muy modesta de dualidad, que identificaba el lugar. Respiró hondo y anduvo.

Con su propia autorización, luego de tocar fuerte el portón que sirve de centinela al lugar, decidió hacerse paso. El portal metálico rechinó, y el despliegue herrumbroso de sus engranajes le dio la bienvenida.  

La penumbra se desintegró y la luz que permeaban las altas persianas le dio brillo a su vestimenta. Era el presagio de la misma incandescencia, que una vez inmerso, le daría este lugar a su alma. Acercó su oído a la rendija de una nueva puerta, esta vez de vidrio, y cuando escuchó pasos avecinarse pensó en huir. Sin embargo, un repentino peso en sus pies le detuvo. Una trémula y fémina mano hizo apertura del portal. Una dulce y amigable dama de anteojos y con un libro en mano, dedicó una sonrisa cegadora al improvisado comensal.

Él la vió y, aun cuando no fueron más de seis palabras las que ella pudo decir, él sintió que  esta anfitriona, levitaba en una alfombra de humo blanco intelectual. Parecía un pilar andante encofrado de letras, música, locura y humanidad.

De manera inmediata surgió un nuevo personaje. Un señor también de gafas, de barba estilo Cortázar, con guantes plásticos amarillos y sosteniendo una herramienta de bricolaje. Su estampa bloqueaba todo intento de ignorancia.

Este nuevo arco humano fue el último filtro, para que él, el chico taciturno y su equipaje onírico, estuviese dentro de la fortaleza. Guiado de esta pareja, daba sus pasos dentro de esa magia arquitectónica, que daba la impresión de ser un cubo, de ser una galería, museo, mezquita, universidad, biblioteca, teatro, y lo más apasionante para él, de ser un hogar, un dulce hogar donde guarnecían sueños. Un taller redentor de almas.

Una vez trastocado por la estructura, y dentro de las entrañas de la misma, cerró los ojos, respiró hondo, y saboreó la idea de seguridad, el envión anímico que te da la esperanza moribunda, de que no todo está perdido.

La casa estaba posesa. Sus ojos recorrían con ardor todo. No había dejado descansar sus ojos de un conflicto centrifugado de color, cuando el alboroto ominoso de una escala de grises le golpeaba la perspectiva. Cuadros, pinturas, esculturas, libros, discos, películas, vino, todo un tornado letrado y filosófico, que le invitaba a continuar. El discurso introito de sus guías, era como un cuento pueril, una crónica de Lewis. Madera, hierro, cartón, papel, alambre, hilos, harapos y jirones de tela amalgamaban todas las corrientes, métodos, teorías y rasgos antagónicos al detritus que estaba fuera de esas altas paredes. La fascinación lo hipnotizaba. Caminaba con las manos desplegadas para tantear y  evitar tropezar. Tenía la sensación de que el tiempo se haría corto para poder admirar toda esa magia. 

Sintió la presencia de una nueva figura a su lado. Su alma. Él observando a su alma admirándolo. Aplaudiéndolo. Sonriendo. Amando. Se sentó en un canapé absorto en el vértigo experimentado, a inventariar y redefinir el espacio físico, y su alma se le reía de tanta torpeza. Molduras sin oleo, cuerpos sin testas, zapatos blancos puntiagudos sin cuerpos, estructuras solitarias. Poco a poco se iba nutriendo y llenando esa inmensa maleta de sueños, de tal forma,  multiplicándose. Su alma acostada  en el taller, poco a poco se iba reconstituyendo, transformando, reviviendo.

Habló de artistas, de artes, de países, de comida, viajes, prosas, poesías y poetas. La simpática pareja europea se estaba vaciando por completo, y él fenómeno de sus maletas le parecía ridículo: mientras más se llenaban, menos pesaban.  La soledad, era solo era un mal recuerdo.
Para que la locura se apoderara, si es que aun no lo había hecho, le brindaron un humeante café. Para que la dilatación de los sentidos llegase a su clímax. Su alma se iba restableciendo.

Habló en francés. Observó avivar el fuego en cada obra, el esfuerzo reflejado en el pintor, el fotógrafo enjugando su frente, el poeta afilando minas, divisó el interprete y sus cuidados de voz, a la bailarina liberando sus rizos en consonancia de su calistenia, al compositor, al escritor, al poeta con el mentón reposado y homogenizando su trago. Pudo notar al ebanista limpiando su plano de trabajo, y sollozó al ver, que tanto de cada uno de ellos tenía su alma, que inclinada en un diván se avivaba satisfactoriamente.

Culminado el segundo café y admirando aun las texturas arrastrándose por las paredes los sorprendieron las altas horas de la noche, y tristemente llegaba la hora del fin de la velada.

El manto negro salpicado de estrellas ya era inminente. Su alma ya estaba de pie, enérgica, minada en adrenalina, con las manos sucias de óleo, anestesiada de locura en un letargo de fe. Su avatar no corpóreo, estaba recargada en hebras de pincel, atolondrada con el extraño olor sintético del lugar.   

Con la pena de toda partida, él se despidió parcialmente de lo que después sería su casa, su templo, su refugio. Estrechó las manos de sus agradables habitantes, les bautizó como familia, se colgó de nuevo el alma al cuerpo con la fe de la incidencia de aquel lugar, en ese ahora su todopoderoso alter ego etéreo. Agradecido con la providencia  y su congruente prudencia, salió con una sonrisa tatuada y pudo ver inmediatamente con su compañera intangible ya instalada, los efectos de este particular taller redentor de almas.



 Lcdo. Rodríguez R. Gabriel J.
Gabogeno
@gabo_rodríguez3