martes, 27 de febrero de 2018

ENEMIGOS DE LA ESCRITURA PERIODÍSTICA


(EN CONSTRUCCIÓN)

Mente
Cuyo
El cual
El mismo
Mos
Nos
Este (demostrativos)
Algunos

EL LINKFORMADOR


Logo en construcción: Diseñado por: @Gabógeno


Universidad Santa María.
Núcleo Oriente.
18 de enero de 2018.

Gabriel Rodríguez 16479817 / Sección “A” / Turno Tarde / 5to semestre / Comunicación Social / USM

Actividad: Cree la línea editorial de su propio medio de comunicación.

EL LINKFORMADOR

Origen del nombre
Es una fusión del término anglosajón “link” (enlace, vínculo) y el adjetivo en español “formador” que arroja un vocablo inherente y homófono  a dos de los tres principios fundamentales del periodismo: (formar, informar y entretener).  

El Linkformador es un medio digital de naturaleza tradicional y contenido completo. Muestra material de distintas fuentes (locales, nacionales, internacionales, deportivas, artísticas, farándula, sucesos, misceláneos, entre otros).

En cuanto a línea de estilo, El Linkformador se asemeja a las directrices del Diario El Tiempo.

Estructura de la línea editorial

El pensamiento general de El Linkformador se basa en la democracia como sistema de gobierno. Repudia los regímenes, totalitarismos, figuras mesiánicas y sus apologías y pseudoapoteosis. Condena las idolatrías que confinan las habilidades de las generalidades y empodera las capacidades de los individuos sin distinguir estratos sociales.

Para salvaguardar los principios, se presentan las siguientes pautas editoriales:   

Información veraz y verificable: el contenido de El Linkformador se expone en aras de lograr la verdad integral, sin adjetivo, sin epítetos, ni florituras incongruentes. La investigación es la estrategia que da valor agregado a las publicaciones de este medio. Cada línea redactada conserva el historial que registra cómo se obtuvo: fuentes de información, a saber:

ü  Fuentes personales.
ü  Fuentes documentales.
ü  Fuentes públicas: gubernamentales o no gubernamentales.
ü  Fuentes privadas.
ü  Fuentes estables.
ü  Fuentes provisionales.

Imparcialidad: El Linkformador es un medio independiente que destina su línea editorial a las nuevas tendencias informativas, es decir, periodismo interpretativo. El diario digital asume la imparcialidad y la objetividad como utopías viniendo de un ser humano y propone mecanismos cualitativos que logren un equilibrio de contenidos donde la matriz de opinión sea responsabilidad del usuario.

Diversidad: El Linkformador  abarca todos los ámbitos sociales, carece de preferencias y no distingue entre la opulencia y la carestía. Las élites y las comunidades más marginadas cuentan con la misma cobertura. La coexistencia es baluarte de este medio.

Deontología: El Linkformador se apega al Código de Ética del Periodista Venezolano en su línea neurálgica y orden de aparición de sus cinco principales preceptos: pueblo, fuente, gremio,  empresa y Estado.

Redacción: El Linkformador es defensor acérrimo de la ortografía y de la gramática, y entiende que su omisión se traduce en el ruido que perturba la retroalimentación del ciclo comunicacional.  El idioma español como código por excelencia dado su alcance estructural. Un mensaje preciso, conciso, directo, sin ambages, ni divagaciones; un contenido que trascienda edades, regiones y preparación cultural. No obstante, la formación como principio periodístico y como recordatorio nominal, es ineludible.

Gráficos: El Linkformador muestra infografías breves y sucintas que cumplen con la naturaleza per se del instrumento. El texto sumarial guía los procesos, pero las imágenes hablan desde su propia autonomía.

Opinión: El Linkformador se cuida de las aristas personales de los contenidos, pero brinda los espacios donde la misma se pueda mostrar: artículo, editorial, columna, mancheta, caricatura.

Sensacionalismo y amarillismo: El Linkformador publica información importante desde su misma naturaleza; no acude a hipérboles que descreditan el núcleo de la información, ni tergiversa datos que descalifiquen a sus protagonistas.

Jerarquización: El Linkformador presenta sus publicaciones en importancia decreciente, siempre que el género periodístico que contiene la información así lo permita.

Ruptura de paradigmas: Consciente de que el hecho comunicacional cambió, El Linkformador puede mutar ante las tendencias que, previa aprobación por Junta Directiva, se consideren que enriquezcan el estilo del medio.

Derecho a réplica: Al tanto de la naturaleza humana, y amparados en la estructura legal de Venezuela, El Linkformador podrá resarcirse de las actuaciones que, por un mal manejo profesional, menoscaben la integridad de un individuo o grupo de personas.  

Cápsulas-compactos: en formato audiovisual,  El Linkformador y su equipo de trabajo se presenta en cámara con sencillez, sin atuendos ni detalles que perturben la atención y comprensión del mensaje al receptor. Para El Linkformador, la información es la protagonista, no el periodista.  


Lugares comunes (clichés): los redactores de El Linkformador escriben minimizando terminologías de uso trillado que alguna vez cumplieron funciones contextuales. El abuso de frases y vocablos prefabricados van en detrimento de la precisión de los contenidos y denotan insuficiencia lingüística en el periodista.

jueves, 22 de febrero de 2018

Un litro: 12 minutos panorámicos acerca de la situación de un país


RESEÑA| Grésliz Aguilera aseguró que la autoconfianza de la producción fue la clave del éxito

Fuente: Facebook @cortometrajeunlitro


Un litro: 12 minutos panorámicos acerca de la situación de un país

Estudiante del sexto semestre, mención fotografía, de la Universidad de Los Andes (ULA) y directora del cortometraje enfocó el guion como denuncia artística. El microfilm toca los indicadores más neurálgicos de la realidad actual venezolana como la escasez y el desabastecimiento

Gabriel Rodríguez 16479817 / Sección “A” / Turno Tarde / 5to semestre / Comunicación Social / USM

Un litro es la última aventura de la Escuela de Medios Audiovisuales de la Universidad de Los Andes (ULA). Se estrenó ayer en Anzoátegui, en la Sala Aula 2-5 del Cine Santa María, inmersa en la expectativa por saber cuál sería la acogida del público al leitmotiv del material. Antes de la premier, Grésliz Aguilera, directora del cortometraje, habló de la sencillez del equipo que la acompañó en la obra, de sus auspiciantes, de los recursos y de los desintereses individuales.
“A mí no me  estaban evaluando y a ninguna de las 25 personas que hicimos el proyecto. No se estaba haciendo por una nota, ni por dinero, sino porque creímos todos en una historia. Somos amigos, somos compañeros que nos estamos ayudando y, es eso, creo que el cine debe hacerse en grupo”, manifestó la merideña.   
Para realizar Un litro, Aguilera armó un conjunto inter y multidisciplinario de trabajo que reunió talentos estudiantiles con actores de vasto currículum en la televisión criolla. Esta interacción bastó para que esta puesta en escena se alzara con el premio a Mejor Corto Universitario Nacional 2015, entregado durante el Festival de Cine entre Largos y Cortos de Oriente (ELCO).

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=6L5xiRSGZdc 

Maricela Girón, protagonista del film, reconoció durante rueda de prensa que, en trabajos anteriores y, con mayor inversión, según su experiencia, no se había topado con gente tan talentosa. Además, aupó a los empresarios de medios audiovisuales a apostar por las destrezas de los jóvenes cineastas y a recordar sus tiempos de formación académica.
 “Debo confesar que yo he estado en producciones con mayor presupuesto pero ni con la mitad de calidad de esta. Hay que hacer un llamado de atención a las casas productoras cuando pierden el norte y comienzan a hacer las cosas por hacerlas. Hay que recordarles a los productores su época de estudiantes y que tengan cuidado porque existe una generación de relevo que le viene pisando los talones y que está haciendo las cosas muy bien”, manifestó la actriz mirandina.  

Fuente: Facebook @cortometrajeunlitro

Durante 12 minutos corre Un litro. Julia (Maricela Girón), una madre virtuosa de la región andina venezolana, hace lo imposible para conseguir leche para el desayuno de sus hijos. Va a dos bodegas en donde su búsqueda fracasa. En el segundo comercio, en plena discusión, escucha el llamado de José (Leonidas Urbina) quien, con intenciones picarescas, le sugiere un canje indecente. El diálogo de la escena presenta, de manera metalingüística, un trueque indecoroso del lácteo por “algo a cambio”.
La mujer, al parecer, acepta la proposición. Vuelve a su casa, revisa la despensa y regresa al aparente encuentro furtivo con el improvisado donjuán. Una vez en la vivienda del proveedor, y frente a él, ella se acerca con actitud persuasiva, casi intercambiando alientos y le susurra que ya tiene lo que quiere. Pero, la compensación no era la que el caballero esperaba con ansias. El posterior desenlace produjo sinfines de risas en la audiencia y generosos aplausos.
El guión fue reescrito en septiembre de 2015 por Aguilera y ejecutado durante el año siguiente, con exactitud desde el 31 de enero. Al estreno acudieron 15 personas, un aforo inesperado en comparación al lanzamiento de Cuando quiero llorar, lloro de más (2015), del director barcelonés Miguel Otero Silva, donde hubo una concurrencia de casi trescientas personas.
Un litro recolectó 50 mil dólares durante su primera semana de proyección en Caracas, cifra bastante modesta si se utiliza como baremo lo recaudado por La mamá de Ricky (2018), de la directora monaguense Liamir Aristimuño, triplicando la utilidad del emprendimiento estudiantil.  
Luego de la presentación en la capital del país, el minifilm fue laureado como Mejor cortometraje de ficción, Mejor Actriz y Premio Signis durante el Festival de Espiritualidad en el Cine Venezolano (FESCIVE), entregado en Ciudad Guayana, estado Bolívar, en el año 2016.
Si algo destacó la producción fue la pulcritud de los exteriores. El cromatismo arquitectónico de la cordillera andina se dejó admirar a plenitud. Los encargados del audio exaltaron con meticulosidad la fauna de esa región de la geografía nacional, mientras que el libreto manejaba un lenguaje fresco y diáfano, cargado de la habilidad dicharachera innata del gentilicio caribeño y su destacado sentido del humor.
“Siempre pedirle al público que apuesten a nosotros, que vayan y nos vean, que se sienten en la sala con orgullo a ver a sus actores, productores y directores. Somos soberanamente talentosos porque somos buenos haciendo cosas buenas con las uñas, con pocos recursos, e inclusive, con censura”, manifestó Marcela Girón mientras interactuaba con colegas conexos al mundo audiovisual.  
…

Nota: esta reseña fue redactada en etapa experimental por quien suscribe, en fase de aprendizaje ante el género periodístico. Aunque los hechos son en su mayoría auténticos y, de dilatada investigación, la realidad fue alterada en aras de incluir detalles sugeridos por la profesora Liamir Aristimuño durante la clase del jueves 22 de enero de 2018.
Entre las indicaciones planteadas por la facilitadora se encuentran: comparaciones con otros films de naturalezas similares –en el caso de reseña de espectáculos, apéndice cine–, cifras de recaudación, percepción de la audiencia, parte de la sinopsis,  palabras de los integrantes de la producción y el elenco de los rodajes, calidad de la imagen, del sonido y fluidez del libreto.
Las entrevistas son reales y corresponden a un trabajo realizado por El Nacional.
Por ende, no recomiendo el uso de este escrito para fines didácticos, por lo menos hasta que reciba las primeras correcciones.
–GR–

miércoles, 21 de febrero de 2018

UN LITRO

Fuente: Facebook @cortometrajeunlitro


1- CRÓNICA
| Gésliz Aguilera combinó denuncia y humor en cortometraje venezolano

Más de 33 onzas de talento
La directora y guionista de Un litro demostró calidad y compromiso en el rodaje de la obra. Reescribió el libreto en septiembre de 2015 y cuatro días de filmación en enero del siguiente año fueron suficientes para apuntarse innumerables lauros en el mundo cinematográfico. En estas escenas, la escasez y el desabastecimiento son las figuras centrales
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2- Mil mililitros de amor para el malagradecido Manuel ------------------------------------------------------------------------------------
3- CRÓNICA| Gésliz Aguilera combinó denuncia y humor en cortometraje venezolano

Julia no cree en la mala leche

La directora y guionista de Un litro demostró calidad y compromiso en el rodaje de la obra. Reescribió el libreto en septiembre de 2015 y cuatro días de filmación en enero del siguiente año fueron suficientes para apuntarse innumerables lauros en el mundo cinematográfico. En estas escenas, la escasez y el desabastecimiento son las figuras centrales

Gabriel Rodríguez 16479817 / Sección “A” / Turno Tarde / 5to semestre / Comunicación Social / USM



     Un gallo desgañitado y un diálogo entre grillos era la melodía con la que el corazón andino se levantó ese día. Aún a oscuras, y en telas para dormir, Julia (Marcela Girón) se despertó al escuchar ruidos extraños desde la cocina de su humilde vivienda. Para Manuel (Fabián Cruz), su hijo, en edad escolar, no hubo leche para desplegar “el tigre que hay en ti”, tal como rezaba el felino impreso en la caja de cereal azucarado que pretendía mitigar el infantil antojo noctámbulo. La madre, en ausencia del líquido, compensó con un abrazo.

     Horas más tarde, el jerarca astral se irguió sobre las praderas merideñas. La madre de “manolo” y de Julieta (Amy Delgado), un poco más en sí, auditaba el inventario de su despensa mientras intentaba armar un desayuno. Confirmado, no había lácteo que acompañara la primera comida del día para sus hijos. Como buena gerente de casa, delegó la tarea del uniforme convencional para su muchacho –no era día de educación física en el colegio–, y salió a resolver cual fémina sola, figura de tanta tendencia en la sociedad latinoamericana.

     Transcurridos algunos minutos, la esbelta mulata, de aparentes cincuenta años, fue a la bodega de “Lucho” –hipocorístico por excelencia de los luises–. Un cliente ya estaba en el local. “Lucho ¿tienes leche?”, casi a trabalenguas solicitó la compradora. Con la parsimonia de una pereza –pero cuadripléjica–,  el vendedor (Eduard Rangel) fue hasta el refrigerador y extrajo un envase de cartón del producto solicitado. El precio pareció escribir una elegía en el rostro de la consumidora quien, intentó multiplicar lo que ya sabía que no había en su monedero encofrado rojo.

     Ante la imposibilidad de la adquisición, el otro presente, quien prefirió plátano verde, jamás maduro, no escatimó en hacer una subasta de aquel intercambio comercial y, como buen mejor postor se llevó lo que Julia añoraba para sus querubines. Decepcionada, la ira la estaba transformando del color de su camisa –vinotinto, atuendo asalariado–. Aun así, descendió la colina en búsqueda de su cometido. Mujer venezolana, no se rinde, se burla de la palabra adversidad, erradica de su pensamiento los adjetivos 'fácil' o 'difícil'.
     
     Mientras la progenitora resolvía desde su mente, se hicieron las siete de la mañana, en lo aproximado. Durante su ruta, el cromatismo arquitectónico de las cordilleras fue el proscenio para el encuentro con Esperanza (Golden María) –vecina que no hacía ningún tipo de alusión a su nombre–. La anciana, aunque no aportó en nada a las intenciones maternales de la protagonista del relato, por lo menos le dijo que, en el comercio de Pablo, estaban dando números, modalidad que se estila para ordenar y clasificar en la “pequeña Venecia” de hoy día. Sí, la Venezuela del 2105, no es Alemania de 1936.

     Transcurrido un cuarto de hora, una casa azul, de esquina, de tres plantas con un rombo ventanal en el piso central y una cola –fila de personas– moderada pendiente arriba, era la nueva luz para las intenciones de Julia cuando ya la sinfónica de sus tripas hacía estragos. A lo decente, ella preguntó, se formó, pero intentó asegurarse de que el expendedor tenía lo que ella requería, y así no perder tiempo sin satisfacer su demanda. Eso bastó. Se desató el pandemónium. Por una interrogación, casi la excomulgan. La hoguera o la ablación habrían sido preferibles para aquella madre ante ese vestigio de irracionalidad, primitivismo y canibalismo.

     Por fortuna, José (Leonidas Urbina) veía el sufrimiento a pocos metros del bochinche, pero más allá, escaneaba con actitud lasciva las largas y bronceadas piernas que salían de la falda ejecutiva de la mulata. El nuevo “caballero”, abrumado por aquellas pantorrillas tensadas por el efecto tacón, la llamó. Para desgracia lingüística, y como retroceso civil, la leche –al igual que otros términos: penetración, huevo [con g y diéresis], palo, miembro y otros de naturaleza fálica– es una palabra que el común denominador vincula a una halitosis del habla que llaman “chinazo”, figura que representa –no se sabe cómo– un chiste. Para aquella dama, el hambre de sus hijos no le hacía nada de gracia.      
     
     Ella pidió su lácteo y él aprovechó el contexto para plantear, de modo metalingüístico, un intercambio de productos. Bueno, el trueque de un alimento por la prestación de un servicio, para ser más exactos. Julia, inteligente como toda fémina, le siguió el juego de manera parcial y, “haciendo ojitos” se alejó del donjuán prometiendo volver en breves instantes. Cerro abajo, las caderas encendidas de la morena catalizaron la actividad salivar de quien ahora se sentía el hombre más afortunado del planeta, o por lo menos de Mérida.

     Ahora sí, con el horario laboral y escolar encima, la trabajadora bajó a su casa, revisó de nuevo sus suministros y regresó a su encuentro –furtivo según el picaflor–, con su nuevo proveedor.

     ¡Ábreme! ¡Ábreme la reja, pues! Dijo Julia con más sex appeal que de costumbre. José no daba crédito a lo que estaba por suceder. A la velocidad de la luz, él dejó que la damisela entrara. Ella se hincó sobre el cuerpo de su nuevo pseudoamo. Sus alientos se entremezclaron, sus palpitaciones se encontraron y con la pericia de quien trabaja en el Moulin Rouge, ella le secreteó: ¿Tú querías algo a cambio, no? Y con un abrupto cese de picardía, le entregó un paquete de harina de maíz y, en lo simultáneo, le arrebató un cartón de leche de la mano al decepcionado receptor. En un pestañear, ya la madre se despedía de nuevo. ¿La necesitarás? Preguntó apenado José, pero ya ella iba rumbo a su domicilio. Feliz.

     Casi eran las 8:00am. Manuel y Julieta coloreaban en la mesa. Juguetes, creyones y una gallina hueca de porcelana yacían sobre el mobiliario. Muy flamante, la mujer sirvió dos platos de cereal ante la mirada atónita de sus retoños y vertió el ansiado líquido sobre las hojuelas. Segundos de silencio contaron, cuando una pregunta, en forma de puñalada fue espetada por el varoncito: ¿Mamá y mi arepa?

     El ánimo de Julia se desplomó.

NOTA: Este escrito fue redactado durante una etapa experimental, diagnóstica sobre la crónica como parte del programa de la cátedra Informativo IV de Comunicación Social, Universidad Santa María, Núcleo Oriente. El texto posee tres modelos de titulación anejos a tres determinados profesores de la materia mencionada. Apúntese como un aprendizaje, no como un instrumento definitivo.

lunes, 5 de febrero de 2018

COMUNICACIÓN INTERNA (CARTELERA).



COMUNICACIÓN INTERNA (CARTELERA).

Opciones titulares: ¿Frases nocivas? / ¿Viveza criolla?


La finalidad del contenido de esta semana es de índole reflexiva e interpretativa. La genialidad dicharachera del venezolano es ilimitada. El poder verbal del gentilicio caribeño es baluarte de la comunicación. Sin embargo, existen frases que, cuyo uso y abuso, podrían repercutir de manera negativa en el día a día de la sociedad.

Muchos de estos aforismos se han arraigado de manera tan peligrosa en la idiosincrasia latina y menoscabado habilidades progresistas que, inclusive, muchos los suelen llamar “viveza criolla”. Algunas de estas sentencias son:


  1. - “¡No me des: ponme donde hay!”.
  2. - “¿Cuánto hay pa´ eso?”.
  3. - “Entre caimanes no se pisan la cola”.
  4. - “Uno se arropa hasta donde dé la cobija”.
  5. - “Yo todo lo compro hecho”.
  6. - “Hay que estar siempre en la jugada”.
  7. - “Ni que me fuesen a dar una medalla”.

En aras de rescatar los valores que determinan la tendencia de una civilización y de equilibrar los preceptos culturales que catapultan el comportamiento comunitario, se pretende desarrollar la siguiente actividad bajo las presentes estrategias:


- Enmarcar, rescatar, proveer, suministrar o hallar una segunda cartelera para la Escuela de Comunicación Social, pues debería haber una por cada mención, no solo por autonomía de contenidos, sino para amplitud de mensajes y alcance. Sirva este tópico para activar los formalismos necesarios.
- Forrar los vértices y bordes con material que brinde, además de compromiso social, estética a los espacios del campus.

- Dentro del mensaje propiamente dicho, una vez adquirido el mobiliario, se procederá a dividir en tantos planos como “frases nocivas” se elijan desplegar. Mínimo, siete. Máximo, las que una tormenta de ideas entre las secciones participantes logre arrojar.

- Cercano a cada sentencia, y a su respectiva imagen, redactar descripciones sobre la parte negativa del uso y abuso de las sentencias y justo en el mismo párrafo, un llamado a la reflexión. Oraciones simples sin hipersubordinación de las mismas para que el mensaje sea diáfano, atractivo y de fácil comprensión al público.

- Una fuente llamativa que esté acorde con el target del receptor.

- Destinar una sección para el feed-back, retroalimentación o realimentación. Idear un estilo destinado a la ruptura del paradigma de las tachuelas (Podrían ser posturas lingüísticas, metalingüísticas y neurolingüísticas que demuestren descontento con las personas que emitan tales frases. No celebrarlo como una gracia).

- Recurrir a las figuras más resaltantes de la cultura “meme”, para brindar algo de frescura al hecho comunicacional. Sin detrimento de la ortografía y gramática del español. Nada de ¿Komo lo zupo?, por ejemplo.


Integrantes:
(5to Semestre; Sección "A"; Turno: Tarde; Grupo Nro.3)
Ciafrone Estefanía 
Rendón Viviana
Rodríguez Gabriel
Venales Jushedith


j-       

martes, 3 de octubre de 2017


SEMBLANZA/ Maximilian Kopp asegura que estudiar la cronología no lo convierte en oráculo 



“En la central (UCV) le agarré el gustico a la historia” 

El cronista oficial de Lechería, a propósito de cumplir 17 años desempeñando su oficio, hilvanó su dilatada autobiografía a estudiantes de comunicación social el pasado miércoles 2 de agosto en la Universidad Santa María

Gabriel Rodríguez 16479817 / Sección “A” / Turno Tarde / 
4to semestre / Comunicación Social / USM

La formación académica de Maximilian Kopp contempla los nombres de personajes que bien podrían ser los responsables de ese frenesí por la historia que identifica a este caraqueño. Luego de estudiar en el plantel de la petrolera Gulf de Puerto la Cruz, su escolaridad fue marcada por figuras rutilantes: Colegio “Andrés Eloy Blanco” de Barcelona, Liceo “Licenciado Diego Bautista Urbaneja” de Lechería y “Juan Manuel Cajigal”, este último también ubicado en la capital de Anzoátegui. Próceres y poetas aledaños justifican su devoción oriental. 

El 18 de mayo de 1973, de la unión de Morayma Marcano y Gerd Kopp, nació el cronista de Lechería quien, luego de culminada la década de los ochenta, viajaría a Caracas a consumar una profesión que, según su apreciación, la seleccionó por su fijación ucevista y para cumplir un formalismo. 

“Cuando me enseñan la planilla del Consejo Nacional de Universidades (CNU), yo quería estudiar comunicación social pero en la Universidad Central de Venezuela (UCV), y pedían un índice académico como de 77 puntos. Yo los tenía, pero entraban trescientos y dos mil se quedaban por fuera”, evocó. 

Luego de unos minutos de consultas internas, el escritor escuchó la sugerencia de otros jóvenes en el mismo proceso de escogencia. Agregó que cuando bajó la mirada para revisar el resto de las opciones, se topó con lo que, en sus propias palabras, sería su vocación. 

“Elegí la que me gustaba, me advirtieron que me la rechazarían, pero me aconsejaron señalar una segunda opción […] Me decían «Tienes el promedio, te la aprobarán, estudias los dos primeros semestres y después pides cambio» […] Para sorpresa mía, cuando yo vi el listín de opciones, existía una llamada «licenciatura en historia» […] Allí pedían 50 puntos, es decir, entraba sobrado. En efecto salí seleccionado en el primer listado de la UCV”, rememoró. 

¿Por qué historia?

El exeducador universitario atribuyó su inclinación hacia esta ciencia a circunstancias fortuitas e inquietudes de su infancia. Asimismo, aseguró que sus participaciones y colaboraciones en distintas sociedades y clubes simbolizaron un anclaje directo al arraigo por su oficio. 

“Mi iniciación en esta carrera fue una suma de coincidencias de la vida con destino […] A mí desde los ocho años siempre me gustó mucho el tema de leer la historia […] Estuve en las sociedades bolivarianas estudiantiles en bachillerato, participé en algunos congresos, algunos los gané, otros los perdí, otros los discutí […] Sin embargo, con el tiempo me convertí en representante de Anzoátegui para congresos nacionales de la sociedad bolivariana a nivel regional y nacional”, manifestó. 

Formador

En 2009, el licenciado en historia realizó estudios de capacitación docente en la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho (UGMA) pues, según su apreciación, necesitaba fomentar en la juventud venezolana los valores de la investigación histórica. 

“Fui profesor de la USM durante casi siete años […] Daba historia contemporánea de Venezuela en el primer semestre e historia de América en el sexto […] Me retiré por distintos motivos personales, situación económica, situación país […] Pero creo que fue un reto que asumí, en el cual coseché innumerables satisfacciones”, señaló. 

El metodólogo para la enseñanza de la historia comentó que, dentro de lo aprendido en su periplo por la docencia, lo más importante era la fase diagnóstica. De igual modo, destacó que el hacer vida en el campus, de acuerdo a sus propias palabras, también le servía como vitrina de exposición. 

“Dar clases fue loable. Me centraba mucho en la primera clase, en la imagen que muestra el alumno desde el pupitre […] Su actitud, perseverancia y dominio lo resaltaba en mi escala evaluativa […] Mi primera clase no solamente me permitía a mí darme a conocer sino que me dejaba interactuar un poco con el alumno, atender su lado humano”, expresó. 

Fijación ucevista

La casa que vence las sombras representaba un anhelo para el caraqueño. Antes de 1991, en sus primeros pasos colegiales, ya tenía claro que el colofón de su primera cita académica debía ser bajo las Nubes acústicas del artista estadounidense Alexander Calder, es decir, en el Aula Magna de la UCV. 

“En la central (UCV) le agarré el gustico a la investigación y a la historia […] Si es a bien decir, tenía buenas bases, conocimientos y estudios […] Pude haberme colado por otras profesiones, pero mi carrera, lo que fuera yo escogiera estudiar, podía ser de corte y costura para arriba, pero en la central, pues ese era mi sueño”, confesó. 

Intimidado por presiones familiares, el exlocutor reveló que, según su relato, le aterraba la idea de quedarse y hacer lo que otros querían que él fuese y no lo que él se propusiese. En igual contexto, resaltó que jamás habría estudiado en el oriente del país, porque su llamado vocacional estaba en la capital de Venezuela. 

“Mi idolatría con la central, era porque yo acá (Anzoátegui) me gradué en el año 1991 de bachiller en el liceo Cajigal […] Aquí lo más común era estudiar sociología en Cumaná, y pues no. Se podrán imaginar, mi familia empeñada en que yo estudiara derecho y me lanzaron a hacer un examen de admisión en la Santa María en Caracas. Nunca fui”, reveló. 

Ávida pluma 

Existen bicocas que muy pocos letristas tienen el tupé de darse. Con una hoja curricular henchida de éxitos, Maximilian Kopp puede jactarse de haber colaborado y redactado prominentes aportes para la historiografía nacional acompañado de figuras refulgentes del academicismo venezolano. 

“He publicado libros individuales y en grupo […] El primero se llamó Agenda histórica de la Aviación Militar en Venezuela con Vinicio Romero Martínez, hice Todos los días de Antonio José de Sucre […] también José Gregorio Monagas bienhechor de la humanidad. También hice la Agenda Histórica del Estado Anzoátegui que fue algo así como una recopilación de los artículos de Un día en Anzoátegui que luego pasó a llamarse Un día en Oriente en el diario El Tiempo […] Tengo 26 años escribiendo todos los días en El Tiempo”, finiquitó. 

Historiador, no adivino

El académico no comulga con la actitud de la sociedad actual en la que, según sus propios términos, trata de ver al historiador como una especie de vidente. En este contexto, añadió que contener un registro cronológico de acontecimientos de la línea del tiempo lo faculta para aportar soluciones.

“Hay algo muy curioso en mi carrera y es la errónea visión que nos viste de oráculos […] Nada más descabellado que eso. Como ya he explicado, la historia no se repite, se parece. Así que ese cliché de que quien no conoce su pasado está condenado a su presente o futuro, no es algo que aporte una exactitud suficiente como para hacer pronósticos basados en premoniciones”, sentenció. 

Experiencia laboral

Luego de haber publicado sus primeros dos libros sin haberse graduado, de fungir como factótum de historiadores y en distintos rotativos, asistente personal de Rafael Poleo en El Nuevo País, las puertas al reconocimiento se abrieron de forma automática para el cronista. De regreso a Anzoátegui, el diario El Tiempo sería su siguiente parada. 

“Un buen día, teniendo ya un boceto, me fui al diario El Tiempo […] Para llegar a redacción y presidencia había que subir un piso y pasa a un vigilante, el tipo no estaba […] Yo subí, la primera oficina a mano derecha, toqué la puerta y hacia el fondo estaba Gioconda de Márquez. Yo le dije «¿Usted es la directora de El Tiempo?», Me respondió que sí […] «Ah bueno, buenas tardes, yo vengo a escribir en El Tiempo». Entré, me senté dije «tengo esta investigación y quiero publicar esto». Empecé a escribir. La primera columna salió el 1 de febrero de 1991”, narró. 

Lechería

Ya en suelo morreño, el bibliófilo se abocó a la investigación. Desde el año 2000 es nombrado cronista oficial y presidente de la Fundación Consejo Editorial de la Ciudad de Lechería. La musa nunca se detuvo. 

“De vuelta a oriente, publiqué una que otra cosa como Agenda histórica de Lechería, Los símbolos del estado Anzoátegui, Cuéntame la historia y píntamela. Pero para mí los libros nunca deberían desaparecer. Uno no puede hacer el amor por internet, no se siente igual”, bromeó. 

En 1999, mientras laboraba en la Corporación de Turismo del Estado Anzoátegui (Coranztur), el diseñador del Escudo del Municipio Urbaneja coordinó el programa Una bandera oficial para Anzoátegui. Desde marzo 2001 a diciembre 2002, fue Director de Educación y Cultura encargado del Municipio Turístico El Morro “Licenciado Diego Bautista Urbaneja”.

domingo, 1 de octubre de 2017


Política/ Maximilian Kopp cuestionó el uso de la palabra libertador para referirse a manifestantes




“Llámelo congreso plenipotenciario del PSUV, no Asamblea Nacional Constituyente”

El cronista fijó su opinión sobre la instalación de un parlamento simultáneo dentro de los poderes públicos de Venezuela. Ayer, durante una entrevista realizada en la Universidad Santa María, el historiador tildó de «fraudulenta» la ANC 

Gabriel Rodríguez 16479817 / Sección “A” / Turno Tarde / 4to semestre / Comunicación Social / USM

El tropel del 30 de julio transcurrió y un nuevo Poder Legislativo se instauró en Venezuela. Ayer, durante una entrevista realizada en la Universidad Santa María, Maximilian Kopp, licenciado en historia, opinó sobre la instalación de un parlamento simultáneo dentro de los poderes públicos del país. 

Con una corrección de términos, el cronista expuso que, al no tener contendor, el proceso constituyente convocado por el Presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, carecía de legalidad. 

“Para un uso adecuado de vocablos, mejor di que hiciste un congreso plenipotenciario del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) […] Porque sin oponente, desde la convocatoria e iniciativa, lo del domingo se trató de un recontrafraude”, manifestó. 

Sobre los resultados arrojados por el CNE (Consejo Nacional Electoral), el historiador restó credibilidad a la cifra de votantes que, Tibisay Lucena, rectora principal del ente comicial, anunció al cese de los escrutinios. 

“No conformes con lo ilegal, ilegítimo y espurio del proceso […] Vamos a estar claros, nadie se creyó lo de los 8 millones y pico de votos […] ¿De dónde pues? […] Sin duda, la sumisión del Poder Electoral a las pretensiones de una tendencia política le restan fe a cualquier número”, señaló. 

Elecciones regionales

La intención de los partidos políticos de oposición de participar en las elecciones regionales programadas para el próximo 10 de diciembre ha sido cuestionada por algunos sectores de la sociedad civil. Para el egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), esa es, según su interpretación, la posición más correcta de todo demócrata.

“Creo que es sano que se inscriban. Ahora, que participen y lleguen al final de la contienda es otra cosa […] Pero si las elecciones, se hacen o no en diciembre, a ellos (coalición opositora) lo que le van es a decir es «Dame tu papelito de inscripción» […] Es como cuando tú te inscribes en la universidad […] Tú decides si participas en el semestre o te retiras en el camino […] Pero, para que algo te valide oficialmente, tienes que haberte inscrito […] Si de inscripción se trata, estoy de acuerdo. Gana tiempo y veremos. De aquí a diciembre puede pasar cualquier cosa”, añadió.

En contraste, el caraqueño diferenció el pasado proceso constituyente de la próxima elección de gobernadores. Sostuvo que la ausencia del sector disidente al oficialismo para la conformación del Poder Originario, de acuerdo a su juicio, fue una decisión acertada. 

“Es distinto. Por Ley Electoral tú estás obligado a participar en éste (Elecciones regionales), y se respeta esa norma. La anterior (Comicios para elección a la Asamblea Nacional Constituyente) estaba dándose con una convocatoria e iniciativa de muy condenada validez por los especialistas de la materia”, aclaró. 

Incongruencia nominal

En colación al uso del término «Libertadores» como consigna de quienes protestan en las calles, el autor enfatizó que se ha tergiversado el empleo del título y que, según su opinión, está siendo utilizado para fines proselitistas en un muy delicado contexto de situación país. 

“Todo el mundo se cree libertador, patriota, salvador de la patria, cosa con la que no estoy de acuerdo […] Esa valorización que se le ha dado en circunstancias de emergencia nacional, ha arrojado abusos de todo tipo, para que propios y extraños, socialistas, liberales, y afines, se apropien para sí unos valores y se estén aprovechando de su nacionalismo con fines de tendencia política”, indicó. 

En el campo filosófico de la historia, el exprofesor universitario explicó que había sectores que incurrían, a su juicio, en uso, abuso y manipulación de la denominación ácrata del Padre de la Patria, Simón Bolívar, pero para otros propósitos. 

“Que se autodenominen libertadores, me parece que es un buen título para una novela o un buen titular de un periódico para que se vuelva en una explosión viral y emocional de redes de comunicación. Que una persona esté tirando piedras en una urbanización en Lechería, le caigan cuatro guardias nacionales, y se quiera llamar libertador, será en sus fantasías […] Me parece una desproporción total y absolutamente exagerada […] No me parece que lo merezcan”, afirmó. 

¿Dictadura u oclocracia?

En cuanto al sistema de gobierno que regenta en Venezuela, el investigador enfatizó que, según su apreciación, entre diferentes corrientes y conceptos, no había una tendencia exacta que identificara, de forma contundente, el aparato político de la nación. 

“No tenemos un gobierno, ni socialista, ni nada […] Yo no creo que esto sea socialismo. Esto es un invento […] Un pasticho de personalismo, ladronismo, populismo y pare usted de contar. Podríamos calificarlo politológicamente de múltiples maneras […] Un socialismo más verbal que de hecho . Está por verse si es comunismo […] Aunque es muy probable que, con esta supraconstitución, lo quieran imponer”, aseveró.

Maximilian Kopp describió el perfil psicológico del Jefe de Estado, Nicolás Maduro, asegurando que, en palabras del historiador, se trataba de un personaje que usaba su farsa para enarbolar un régimen antidemocrático. Asimismo, puntualizó sin ambages que el máximo dirigente del Poder Ejecutivo, según su apreciación, era un líder totalitarista y tirano. 

“Yo no llegaría a decir que patológicamente es un mitómano, no […] Ahora, mentiroso reiterado y reiterativo, sí […] ¿Intencional?, Muchísimo. […] Compare la situación con la definición de la Real Academia Española de lo que es dictadura y, en toda la extensión del español-castellano, ese es un dictador aquí y donde sea […] Lo han estudiado infinidades de politólogos y las cosas por su nombre, es un dictador”, aseveró. 

Cuando se le preguntó al intelectual sobre si en Venezuela operaba una oclocracia en vez de una dictadura, fue enfático al advertir que el actual sistema de gobierno poseía rasgos de ambas corrientes.

“El último examen de mi materia cuando dictaba clases, contenía los valores de la democracia […] Enseñaba a mis alumnos sobre ésta desplegándoles un análisis de los ocho valores mínimos, puntuales y fundamentales […] Yo decía, en aquel entonces, que teníamos una democracia. Hoy día, no. Existirán rasgos de, o interpretaciones de, pero allá aquellos que se quieran seguir engañando […] En mi opinión personal, vivimos en dictadura”, puntualizó. 

“Lo que pasa es que en la dictadura estamos hablando de términos militares y políticos y la oclocracia, dentro de la politología, es un sistema de gobierno […] Es decir, que hay una mezcolanza entre ambos términos puesto que el régimen contiene descripción de ambos conceptos”, finalizó Kopp.